El nombre de las cosas: Uracás

 

Hace ya años incorporé este texto en un intento local de periódico promovido desde la Casa de Cultura, con Berna, que se quedó en eso, en un único número.

 

Lo dejo aquí sin apenas modificaciones.

 

El nombre de las cosas: el topónimo Uracás.

 

"Uracás " es una síncopa, muy frecuente entre nosotros, de las terminaciones en -ado o -ada. Realmente nos estaríamos refiriendo a "Uracadas".

 

Hasta hace un par de siglos la mayoría de los topónimos jerteños estaban en singular: "Soto", "Cuesta", "Gebil", "Pino"... Pero en esa época empiezan a aparecer los nombres como hoy los conocemos, en plural: "los Sotos", "las Cuestas", "los Hebiles", "los Pinos.... En esa lógica "las Uracadas", era, anteriormente, "la Uracada".

 

También conviene recordar que si en la época a que nos referimos no estaba consolidada la gramática española, difícilmente lo estarían los vocablos populares, de los que sería poco menos que imposible que se conociera su grafía exacta. De esta forma aparece en algunos escritos tanto "Uracada" como "Huracada".

 

Ese mismo lugar, sabemos por escrituras y censos, que anteriormente era nombrado por dos palabras. Se había suprimido, obviando, la primera palabra, que daba verdadero sentido al vocablo. Se trataba de la "Piedra Huracada".

 

Y antes, al menos en 1612, se llamaba "Piedra Horacada", como lo testifica la "Manda a Domingo Miranda" del testamento de Catalina Ximénez. En éste se lee: "Mando a Domingo Sánchez de Miranda, vecino de este lugar, una huertecita que yo tengo en la Piedra Horacada, que linda con él de la portera arriba, que tiene cinco castaños, los cuatro injertos y el uno reboldano..."

 

También otro testamento, éste de María Ximénez, mujer de Juan González Asensio, que funda una misa perpetua sobre una heredad de castañar a la "Piedra Huraçada". Está testado en 1595 ante el escribano de Jerte, Francisco García.

 

Y ahí es donde está la clave. El topónimo del lugar era "Piedra Horaçada", que no es más que una piedra horadada. Es decir, una piedra agujereada.

 

La evolución del topónimo desde el original al actual sería:

 

Piedra Horaçada (horadada en castellano antiguo). Se tiende a confundir "Ho" en "Hu" dando lugar a "Huraçada" pero perdurando a veces la forma primera y perdiendo la cedilla de la "ç" dando lugar a "Horacada" y a "Huracada".

No tuvo más que abreviarse el término, desapareciendo "Piedra" para que careciera de buena parte de su significado. La evolución posterior es más comprensible: "Huracada", "Huracadas", "Uracadas", "Uracás".

 

Y ahora es cuando se abre el interrogante:

 

- ¿Qué sentido tiene una piedra agujereada para dar nombre a un término del pueblo?

 

Opciones:

 

* Se podría tratar de una piedra agujereada de forma natural, tipo alveolo de meteorización del granito (tafoni), como hay en otros lugares.

 

* Una piedra agujereada por personas como las que se utilizaban para sacar el agua de las antiguas albercas.

 

* O de algún molino de mano de épocas antiguas.

 

Todas son opciones posibles. Y ninguna es descabellada.

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